☆...Eros y Psique...


La belleza de Psique inhibía a los hombres, y sus padres, preocupados porque su hija aún no había sido desposada, consultaron entonces al Oráculo de Apolo. Eros aprovechó para ingresar en éste y dar un falso mensaje: “A lo más alto la llevarás del monte, donde la desposará un ser ante el que tiembla el mismo Zeus”.
La novia fue engraciada con todo y pompas, y entrega a su incierto destino. En lo alto del monte, muerta de miedo, Psique observaba mientras el fúnebre cortejo nupcial se retiraba. Ella esperó ansiosa allí mucho tiempo, pero nadie se presentó. Empezó a declinar el día y Psique se sintió como transportada a través del aire y se desvaneció.
Cuando volvió en sí, se encontró en un palacio de ensueño, rodeado de un jardín maravilloso, pero nadie en él. Hasta que oyó un susurro aire que dijo: “Pide cuanto quieras y todos tus deseos serán satisfechos”. Psique pidió muchas cosas para probar a la desconocida voz: vestidos, joyas, instrumentos musicales, etc. Todo aparecía en seguida, pero aunque preguntara sobre la identidad de su protector, sólo conseguía la misma respuesta: “Tu esposo acudirá a verte cuando sea la hora”.
Entregada a la belleza del paisaje, la bella joven correteó por el jardín, admirada de todo, y, llegada la noche, cansada y esperanzada, entró en el palacio y pidió una luz. Pero esta vez no se le fue concedida. Tuvo que buscar la cama a tientas y acostarse en la oscuridad. Fue allí cuando el aire se convirtió en una voz suave: “Aquí está tu esposo, Psique. Ámame como yo te amo, por encima de todo, y no busques a nadie más. No puedo decirte mi nombre, ni puedes ver mi rostro. Pero, a pesar de todo, si me amas como yo a ti, seremos felices”. Y Psique se sintió maravillosamente amada en la oscuridad.
Esperó la primera luz del día para poder ver a su amante, pero poco antes del amanecer, cayó profundamente dormida, y al despertar con la luz del sol, se encontró sola otra vez en el palacio.
Así continuó muchas noches. Psique fue amada por el desconocido a quien no pudo ver el rostro, y durante los días, a la luz del sol, vagaba sola por el palacio y por los jardines. Todas las noches la joven pidió a su amado que se permitiera conocerlo, aunque sólo sea un instante, y todas las noches recibió la misma respuesta negativa. Hasta que una noche le pidió poder ver a su familia, a la cual echaba mucho de menos.
A llegar la luz del sol, despertó en el palacio de su padre y fue recibida con mucha alegría. Psique le comentó todo lo ocurrido y también que cualquier cosa que ella pedía le era concedida en seguida, excepto ver a su esposo, aunque se amaban profundamente. Entonces sus astutas hermanas le dieron una lámpara para que la encienda de noche mientras su amado dormía, así podría verle el rostro sin que él se enterase…
Al anochecer, Psique fue llevada otra vez por los aires al palacio del amor. Su amado acudió a la misma hora de todas las noches, pero ella fingió estar cansada y simuló dormirse, hasta que adivinó que él se había dormido de verdad. Entonces encendió la lámpara y vio que entre sus brazos tenía a Eros, al propio dios del amor, el amor mismo, bello y maravilloso. Absorta en la contemplación, no advirtió que había inclinado la lámpara y una gota de cera ardiente cayó sobre él, despertándolo. “¿Qué has hecho?”, gimió al ver la luz. “Sólo podíamos ser siempre felices si tú desconocías mi identidad. Ahora todo ha terminado. Sabes quién soy y no puedo permanecer a tu lado. Ni puedo quererte. ¡Adiós!”
Psique quiso retenerlo, pero fue inútil. El palacio desapareció, igual que el jardín. Vagó un tiempo, sola y entristecida, hasta que llegó a un templo de Afrodita y le pidió ayuda. Pero la diosa la recibió enojada por haber destrozado el corazón de su hijo Eros. Psique suplicó, pero esta no creyó en su amor, por lo que la puso a prueba. Primero le pidió agua de la Fuente de la Belleza, que custodiaba un dragón. Psique pasó la primer prueba.
Luego la diosa le pidió lana caliente, suave e invisible de las ovejas del monte Ados, animales gigantes con cuernos tremendos que atacaban a cualquiera que se les acercase, pero otra vez Psique lo consiguió. Cuando Afrodita notó que Psique realmente estaba dispuesta a todo por recuperar el amor de Eros, comenzó a tratarla con menos dureza, y le hizo la última prueba. La llevó a un granero lleno de granos mezclados de trigo, maíz y mijo y le pidió que separase las tres semillas en tres montones distintos. La labor debía estar terminada en una sola noche. Psique trabajó sin desfallecer, pasó la noche y cuando faltaba poco para el día, había cumplido ni la centésima parte de la tarea. Pero ella siguió sin descanso. Afrodita la observó, invisible, y al ver su fe comprendió que su amor era auténtico. Llamó a todas las hormigas de la tierra para que la ayudasen y así Psique lo logró.
Afrodita aceptó entonces que el amor de Psique por Eros era un verdadero amor, pero todavía exigía de ella que se unja con la esencia de la inmortalidad que guardaba Perséfone, la diosa del Hades, ciudad de los muertos. Psique consiguió llegar hasta ésta, pero a cambió la diosa le pide su voz. La joven acepta y recibe una cajita de oro que debía abrir una vez que estuviese en la tierra. Al llega, abrió la cajita y sólo una columnita de humo salió, que se dispersó con el viento. Psique se creyó engañada, quiso llamar a Eros, a sus padres y a sus hermanas, pero no tenía voz, entonces rompió en llanto.
Eros vagaba por la tierra entristecido, cuando oyó el llanto, lo siguió y llegó hasta Psique. La vio tan arrepentida y enamorada, que le infundió un sueño reparador y, así dormida, la llevó hasta el Olimpo para presentársela a Zeus y pedirle piedad para los dos. Zeus consultó con Afrodita, que ya la había perdonado, y Psique recuperó la voz al mismo tiempo que consiguió la inmortalidad. Desde entonces, reside en el Elíseo con los otros dioses, siempre en compañía de Eros. Y si alguna vez bajan a la tierra, van siempre juntos los dos, y así, los dos a la vez, es como influyen en la vida de los hombres.
La historia de Eros y Psique es larga y en algunas versiones se complica más aún. Pero en todos los casos, el mito nos dice que el amor exige, para su permanencia, cierta ignorancia de la verdadera personalidad de la persona amada. El amor no debe ser analizado; es siempre amor, es bueno y hace felices a los que no quieran saber quién es ni cómo es exactamente.

☆...Orfeo y Euridice...


Cuentan las leyendas que, en la época en que dioses y seres fabulosos poblaban la tierra, vivía en Grecia un joven llamado Orfeo, hijo de Apolo (y nieto de Zeus) y de Calíope, musa de la poesía épica y de la elocuencia, poseía el don de la música y de la poesía, solía entonar hermosísimos cantos acompañado por su lira. Su música era tan hermosa que, cuando sonaba, las fieras del bosque se acercaban a lamerle los pies y hasta las turbulentas aguas de los ríos se desviaban de su cauce para poder escuchar aquellos sones maravillosos. Un día en que Orfeo se encontraba en el corazón del bosque tañendo su lira, descubrió entre las ramas de un lejano arbusto a una joven ninfa que, medio oculta, escuchaba embelesada. Orfeo dejó a un lado su lira y se acercó a contemplar a aquel ser cuya hermosura y discreción no eran igualadas por ningún otro.
– Hermosa ninfa de los bosques –dijo Orfeo-, si mi música es de tu agrado, abandona tu escondite y acércate a escuchar lo que mi humilde lira tiene que decirte.
La joven ninfa, llamada Eurídice, dudó unos segundos, pero finalmente se acercó a Orfeo y se sentó junto a él. Entonces Orfeo compuso para ella la más bella canción de amor que se había oído nunca en aquellos bosques. Y pocos días después se celebraban en aquel mismo lugar las bodas entre Orfeo y Eurídice.
La felicidad y el amor llenaron los días de la joven pareja. Pero los hados, que todo lo truecan, vinieron a cruzarse en su camino. Y una mañana en que Eurídice paseaba por un verde prado, una serpiente vino a morder el delicado talón de la ninfa depositando en él la semilla de la muerte. Así fue como Eurídice murió apenas unos meses después de haber celebrado sus bodas.
Al enterarse de la muerte de su amada, Orfeo cayó presa de la desesperación. Lleno de dolor decidió descender a las profundidades infernales para suplicar que permitieran a Eurídice volver a la vida.
Aunque el camino a los infiernos era largo y estaba lleno de dificultades, Orfeo consiguió llegar hasta el borde de la laguna Estigia, cuyas aguas separan el reino de la luz del reino de las tinieblas. Allí entonó un canto tan triste y tan melodioso que conmovió al mismísimo Carón, el barquero encargado de transportar las almas de los difuntos hasta la otra orilla de la laguna.
Orfeo atravesó en la barca de Carón las aguas que ningún ser vivo puede cruzar. Y una vez en el reino de las tinieblas, se presentó ante Plutón, dios de las profundidades infernales y, acompañado de su lira, pronunció estas palabras:
– ¡Oh, señor de las tinieblas! Héme aquí, en vuestros dominios, para suplicaros que resucitéis a mi esposa Eurídice y me permitáis llevarla conmigo. Yo os prometo que cuando nuestra vida termine, volveremos para siempre a este lugar.
La música y las palabras de Orfeo eran tan conmovedoras que consiguieron paralizar las penas de los castigados a sufrir eternamente. Y lograron también ablandar el corazón de Plutón, quien, por un instante, sintió que sus ojos se le humedecían.
– Joven Orfeo –dijo Plutón-, hasta aquí habían llegado noticias de la excelencia de tu música; pero nunca hasta tu llegada se habían escuchado en este lugar sones tan turbadores como los que se desprenden de tu lira. Por eso, te concedo el don que solicitas, aunque con una condición.
– ¡Oh, poderoso Plutón! –exclamó Orfeo-. Haré cualquier cosa que me pidáis con tal de recuperar a mi amadísima esposa.
– Pues bien –continuó Plutón-, tu adorada Eurídice seguirá tus pasos hasta que hayáis abandonado el reino de las tinieblas. Sólo entonces podrás mirarla. Si intentas verla antes de atravesar la laguna Estigia, la perderás para siempre.
– Así se hará –aseguró el músico.
Y Orfeo inició el camino de vuelta hacia el mundo de la luz. Durante largo tiempo Orfeo caminó por sombríos senderos y oscuros caminos habitados por la penumbra. En sus oídos retumbaba el silencio. Ni el más leve ruido delataba la proximidad de su amada. Y en su cabeza resonaban las palabras de Plutón: “Si intentas verla antes de atravesar la laguna de Estigia, la perderás para siempre”.
Por fin, Orfeo divisó la laguna. Allí estaba Carón con su barca y, al otro lado, la vida y la felicidad en compañía de Eurídice. ¿O acaso Eurídice no estaba allí y sólo se trataba de un sueño?. Orfeo dudó por un momento y, lleno de impaciencia, giró la cabeza para comprobar si Eurídice le seguía. Y en ese mismo momento vio como su amada se convertía en una columna de humo que él trató inútilmente de apresar entre sus brazos mientras gritaba preso de la desesperación:
– Eurídice, Eurídice…
Orfeo lloró y suplicó perdón a los dioses por su falta de confianza, pero sólo el silencio respondió a sus súplicas. Y, según cuentan las leyendas, Orfeo, triste y lleno de dolor, se retiró a un monte donde pasó el resto de su vida sin más compañía que su lira y las fieras que se acercaban a escuchar los melancólicos cantos compuestos en recuerdo de su amada.

☆...La llorona...

1x1.trans La leyenda de La Llorona

Es quizás una de las leyendas que mas rápido llegó al resto del mundo. La leyenda de la Llorona nace donde se fundó la ciudad de México, lo que hoy conocemos todos como DF, o Distrito Federal.
Se dice que existió una mujer indígena que tenía un romance con un caballero español. Fruto de esta pasión, nacieron tres niños, que la madre atendía siempre en forma devota. Cuando la joven comienza a pedir que la relación sea formalizada, el caballero la esquivaba, quizás por temor al que dirán. Dicho y hecho, un tiempo después, el hombre dejó a la joven y se casó con una dama española de alta sociedad. Cuando la mujer se enteró, dolida y totalmente desesperada, asesinó a sus tres hijos ahogándolos en un río. Luego se suicida por que claro, no soporta la culpa.
Desde ese día, se escucha el lamento lleno de dolor de la joven en el río donde esto ocurrió. Luego de que México fuera establecido, comenzó un toque de queda a las once de la noche y nadie podía salir. Es desde entonces que dicen escuchar un lamento cerca de la plaza mayor, y que al ver por las ventanas para ver quien llamaba a sus hijos de forma desesperada, veían una mujer vestida enteramente de blanco, delgada y que se esfumaba en el lago de Texcoco.
Fuente: Fotoleyenda

☆...Time Warp...

It's so dreamy, oh fantasy free me so you can't see me, no not at all In another dimension, with voyeuristic intention ll-secluded, I see all with a bit of a mind flip you're there in the time slip and nothing can ever be the same you're spaced out on sensation, like you're under sedation let's do the Time Warp again!




It's astounding, time is fleeting
Madness takes its toll
But listen closely, not for very much longer
I've got to keep control

I remember doing the Time Warp
Drinking those moments when
The blackness would hit me and the void would be calling
Let's do the time warp again...
Let's do the time warp again!

It's just a jump to the left
And then a step to the right
With your hands on your hips
You bring your knees in tight
But it's the pelvic thrust that really drives you insane,
Let's do the Time Warp again!

It's so dreamy, oh fantasy free me
So you can't see me, no not at all
In another dimension, with voyeuristic intention
Well-secluded, I see all
With a bit of a mind flip
You're there in the time slip
And nothing can ever be the same
You're spaced out on sensation, like you're under sedation
Let's do the Time Warp again!

Well I was walking down the street just a-having a think
When a snake of a guy gave me an evil wink
He shook me up, he took me by surprise
He had a pickup truck and the devil's eyes.
He stared at me and I felt a change
Time meant nothing, never would again
Let's do the Time Warp again!

☆...Recuerdo...

Vida tengo que ver la aurora empezar otra vida no me debo rendir esta noche será un recuerdo al amanecer queda el día por vivir...


Luna
mira el brillo de Luna
ilumina el recuerdo
iluminalo ya

Si ahí encuentras
la escencia de la felicidad
otra vida más será

Vago solo con el recuerdo
de mi rostro hermoso
de mi espléndido ayer
deja que el recuerdo de mi felicidad
vuelva ahora a nacer

Restos del dudoso ayer
se pierden con la penumbra
con cada luz se muere el día
surge y otro Sol alumbra

Vida tengo que ver la aurora
empezar otra vida
no me debo rendir
esta noche será un recuerdo al amanecer
queda el día por vivir

Todo el Sol de un bosque denso
es crepúsculo eterno
como flor al despuntar el alba
se muere mi recuerdo

Dame, sal y deja mi rastro
viviremos unidos
mi recuerdo y yo
al tocarme conoceras la felicidad
de que un día comenzar

☆...William...

Como me apena verte llorar, toma mi mano, sientela, yo te protejo de cualquier cosa, no llores más aquí estoy...

Bueno esta entrada se la dedico a mi razón de vivir todos los días, el que cuando me llama me dice mamá y con el único que puedo decir que es mio, mi niño William, que con solo 2 añitos y medio tiene más valor que nadie y siempre esta conmigo, que cuando me ve triste, me dice un "mamá no llores" mientras me acaricia la pierna, que más decir de él que es el niño mas lindo y bueno del mundo, aunque es muy caprichoso y le riño a veces, es muy noble y que le quiero más que a nadie en el mundo, solo vivo por y para él.

☆...Nada que perder...



Espósame a una pared del barrio, he pensado que yo me quedo aquí, sofás de ská y en cualquier bar buscando 30 metros con vistas a un solar...


1º B de un bloque 3 rojizo 
hay sirenas que no saben nadar 
en San Antonio siempre estás vencido 
la gente sueña con escapar de aquí 
pero no se está tan mal 
este gris no es el final, siiiii 

nada que perder 
mírame reír 
volveremos a salir 

En un billar hablas de chalet 
de tantas cosas que no vas a tener 
Estás aquí otro mes de abril tirando 
Y a las negras a un cielo azul añil 

Pero no se está tan mal.... 
Este gris no es el final 

Nada que perder 
Mírame reír 
Volveremos a salir 

Espósame a una pared del barrio 
He pensado que yo me quedo aquí 
Sofás de ská y en cualquier bar buscando 
30 metros con vistas a un solar 

Pero no se está tan mal 
Este gris no es el final 

Nada que perder 
Mírame reír 
Volveremos a salir 
(x2)